Sierra del segura con amigos

Un fin de semana por delante,unas motos y unos amigos dispuestos a compartirlo todo,son los ingredientes perfectos para pasarlo en grande.
Panero,Toño,Jose,Vila,Karakoles y yo...Empieza la diversion.

Decidimos dirigirnos hacía la zona de Riopar,Riopar viejo,Ayna,Yeste y separarnos en Letur.
Como siempre Paco preparó la ruta con un montón de carreteras alternativas que nos acercaron a los bellos paisajes otoñales.

Salimos de casa pegándonos un buen madrugón para quedar en Elda a las 7.00 y comernos unos churros con chocolate acompañados por nuestros amigos Alejandro y Sheila.

Fuimos con las pequeñas de la casa,las TiWi's,ellos con Bmw's R1200GS,Honda Varadero y Suzuki V-Strom.
El primer tramo que fue autovía hasta el punto de encuentro fue el mas aburrido pero todo se convirtió en ventajas cuando nos metimos por los caminos rotos.

El descubrir o redescubrir esa zona siempre es un placer para los sentidos.

La primera carretera cuaternaria que pisamos fue la A 113 bordeando el embalse de Talave.
Pasamos al lado del pueblo de Liétor sin adentrarnos en él para seguir hasta Ayna,nuestra primera parada.













La carretera para llegar a Ayna es espectacular,con unas curvas cerradas y el pueblo al fondo,no deja indiferente y te prepara para lo que esta por llegar: un pueblo muy bonito que vale la pena visitar.

La ya archiconocida Vespa que nos encontramos nada mas llegar al pueblo y que apareció en la película "Amanece que no es poco" anima a parar las motos y hacernos fotos con ella,es la atracción mas conocida.

Al volver a las motos,quisimos adentrarnos en el pueblo y bajar hacía las huertas, nos encontramos con unas calles en pendiente y con el sentido de la circulación un poco complicado pero conseguimos salir y rutear por esas huertas que recuerdan un poco a las de Marruecos.
Volvimos a la carretera principal y seguimos hasta el próximo pueblo que queríamos visitar.

Pasamos muchas veces por Riópar pero nunca habíamos seguido hasta Riópar Viejo por la carretera AB-508.

Impresionante,no nos esperábamos en absoluto que fuera así. Casas de piedras antiguas en lo alto de un cerro,con unas vistas preciosas y un castillo en ruinas que da un toque medieval al lugar.






































No queríamos irnos del pueblo se respiraba paz y bienestar.
Decidimos sacar las cosas que llevábamos para comer y buscar un sitio para parar y descansar un rato.
















Llevábamos todo lo necesario para pasar un buen rato...Sobre todo la compañía de esa"Gent del poble" es increíble la cantidad de cosas que se pueden llevar en las motos.

Empezamos a divagar y ver hormigas transformarse en hormigones y en hormigoneras...Eso es lo que pasa cuando estas a gusto y te empiezas a reir con cualquier tonteria que suelta uno.
Vimos también unas monjas con zapatillas Asics haciendo trekking, desde luego se nota que no hemos salido mucho de casa.

Pero nos teníamos que volver a poner en marcha para seguir la ruta hacía Siles y Yeste, donde pasamos por unos parajes de ensueño y carreteras relajantes pintadas del color amarillo del otoño.












En Letur nos separamos porque nosotros íbamos a hacer noche en el hostal rural Letur muy recomendable con unas habitaciones muy agradables y un salón con cocina equipada para uso y disfrute de los huespedes.
ENLACE HOSTAL RURAL LETUR Pagamos unos 40€ la habitación doble.


















Ya de noche,fuimos hasta el centro del pueblo a cenar y descubrir un poco el pueblo pero Letur se merece mucho mas, hay que dedicarle tiempo para poder apreciarlo y prometimos volver.



Nos acostamos pronto porque al día siguiente nos quedaba mucho por ver.





Al salir de Letur cogimos una carretera la L3, una autentica pasada hasta el embalse de Taibilla.






Es una carretera que lleva su tiempo,porque a cada momento queríamos parar para sacar alguna foto o simplemente mirar,escuchar el silencio y darnos cuenta de que somos unos privilegiados por tener tan cerca unos sitios tan bonitos.
Esta observación se puede aplicar a cualquier rincón de España y vale la pena seguir conociendo esta bonita tierra.







Paramos en el pueblo de Archivel,especial por las raíces familiares que tiene Karakoles.

Subimos hasta el castillo donde hay un yacimiento romano y unas vistas muy chulas.








Habíamos pasado a la comunidad de Murcia y queríamos adentrarnos un poco en el valle de Ricote antes de coger la autovía para volver a casa así que nos dirigimos hacía Archena y de ahí, ruteamos por ese valle que tanto nos recuerda al Atlas Marroquí.



Buscamos un merendero para comer...



y asi concluyó un fin de semana diferente, una parte con amigos y risas y otra parte solos con nuestras TiWis...

Gracias chicos por hacerlo Perfecto!!


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